Página en formación ¿


Lo tipico y lo individual

Avner Zis

La particularidad más importante de la imagen artística reside en su precisión individual. Esta idea va implícita en la conocida declaración de Belinski de que el artista, a diferncia del científico, no habla por silogismos, sino que represnta la realidad en estampas vivas. El arte pone siempre al hombre en relación con hechos concretos de la vida, con acontecimientos, con vivencias. Toda imagen artística aparece como reprecentación concreta de fenómenos de la realidad o como expresión del hombre, o bien entrelaza y vincula lo uno con lo otro.

Ahora bien, en la imagen no están representados simplemente los rasgos individuales determinados de un fenómeno vital o de un grupo de fenómenos, sino que se revelan por los rasgos esnciales y las leyes que se encuentran en su base. Estos profundos rasgos esenciales de la realidad y sus leyes se revelan en la imagen de manera distinta que en el concepto lógico. La ciencia refleja la esecia de la viida " en su aspecto puro", descubre y formula leyes; mientras que el arte no reproduce leyes de la vida tomadas de por sí, sino procesos y fenómenos lógicos y concretos que en la vida transcurren.
Si un artista desea elucidar y expresar su comprensión de la esencia de lo heroico, no se pondrá a analizar el concepto por "heroísmo" ni a fundamentar la naturaleza de este concepto por vía puramente lógica. Nos dará a conocer a Aquiles o a Prometeo, que robó a los dioses el fuego para labrar la felicidad del hombre en la Tierra; esculpirá en piedra a David, como lo hizo Miguel Angel expresando el ideal existencial y arttístico de los humanistas  del Renacimiento; creará los caracteres visibles y realmente perceptibles de Chapaiev, la novela corta D. Furmanov 1923, de  Korchaguin Así se templó el acero,.
Decía Lenin que, en cierto sentido, el fenómeno es más rico que la ley. Que significa esto? El fenómeno es más rico que la ley precisamente por ser concreto individual, por poseer numerosos  rasgos individuales y peculiares, propios de él, mientras que en la ley se hallan reflejadas tan sólo aquellas facetas generales y esenciales que son inherentes a todo el grupo de los fenómenos dados. Y es  en la imagen artística donde se encarna la plenitud concreta y sensorial, la riqueza individual de cada fenómeno representado.
En la precisión individual de la imagen está contenida cierta similitud con los fenómenos concretos de la vida misma. Sin embargo, lo individual en el arte y lo único en la vida no son conceptos idénticos. Entre los hechos de la vida y los del arte existe una profunda diferencia cualitativa. ¿En que consiste? Todo acontecimiento de la vida, cualquiera de sus hechos, siempre constituye un entrelazamiento de una multitud de facetas de toda clase: lo necesario y lo casual, lo determinado por una ley y lo  particular, lo general y lo singular, lo interno y lo externo, etcétera. Estas facetas, en no importa qué fenómeno, aparecen formando una aleación tan sólida que a menudo es harto difícil separarlas. A veces, lo esencial de un fenómeno está oculto bajo una amasa de coberturas que impiden al hombre penetrar en la naturaleza del objeto que intereza. Marx consignaba que la dificultad del conocimiento radicaba precisamente en que la esencia del fenómeno no se encuentra en su superficie.
En esto radica la dificultad que se alza no sólo en el camino de la investigación artística, sino además en los  accesos al descubrimiento artístico, a la creación de una imagen. Si el artista lleva a la tela los hechos reales en el mismo aspecto en que existen en la vida, si los copia maquinalmente y no reconstruye con espíritu creador el cuadro de la vida, no enriquece en lo más mínimo a su lector, a su espectador o a su oyente.  En este caso, la gente no tendrá por qué acudir al arte; preferirá los hechos de la próxima existencia.
Según la conocida expresión de Balzac, el buril del escultor expresa la vida de la mano, pero una copia de yeso convierte la la mano en un cadáver. Para evitar semejante reflejo muerto, el artista recurre a la selección. Si en cualquier hecho vital se entrelazan facetas esenciales y secundarias, en los hechos del auténtico arte  realista no hay nada superfluo. El artista parece "liberar" al fenómeno que interesa de lo fortuito y particularidad que ensombrece la esencia. No reproduce toda la plenitud real de un fenómeno de la vida, sino sus rasgos más característicos, donde se encierra el "alma viva" del mismo.
Cuanto más ingenioso es un artista, tanto mayor es el rigor con que recoge el material que le ofrece la vida. Y, al contrario, cuanto menos dotado es, tanto más abundan en sus obras los detalles inútiles, los pormenores superfluos.
Durante los últimos años, se ha puesto de moda en las  publicaciones extrajeras sobre estética enzalsar el procedimiento artístico denominado "fluir de la vida". El crítico cinematográfico  francés Marcel Martin propunga asignar, en las películas, cierto espacio a las escenas casuales (que aparezca, por ejemplo, un viandante sin relación alguna con la acción), renunciar a una trama minuciosamente elaborada y a una acción consecutiva, lógicamente acabada, etc. A su entender, los filmes donde el sujeto cede paso a la libre corriente de la vida, no sujeta a la censura del director, resultan más veraces y más convincentes. Pero en la práctica, el "fluir de la vida" lleva a renunciar a la selección, a las generalizaciones inconcebibles sin selección y esto, a su vez, significa renunciar a la ideología y al realismo en el arte. Suplantar la selección artística por una simple representación del "fluir de la vida", lleva a destruir el tejido plástico de la obra.
Un auténtico artista siempre crea sobre la base de la selección, incluso en los casos en que el fluir de la vida resulta oportuno, este fluir se convierte en realidad en un tipo especial de selección. Un excelente ejemplo nos lo ofrece la película El  acorazado "Potiokin", de Sergio Eisenstein. No hay en el filme una fábula en el sentido tradicional del vocablo; la acción parece transcurrir espontáneamente, tal como transcurrió en la propia  vida.  Podemos pues, decir que vemos en la pantalla "el fluir de la vida". Pero el filme no es un mosaico. Por su estructura observamos entre sus episodios una profunda vinculación lógica; todos ellos se presentan correlacionados de tal manera que el espectador ve ante sí un cuadro intergral de la vida y unos caracteres humanos. Dijérase que, aquí, el fluir de la vida está "planeado" y que, lejos de presenciar un amontamiento de  sucesos, se ofrece a nuestros ojos una selección sutilmente meditada. Por la selección empieza siempre, en esencia, el modelado de una imagen en el arte realista.
Ahora bien, la seleccion no sólo ayuda al artista, sino que además le sitúa ante nuevas dificultades. El fenómeno siempre de naturaleza intergral en la vida, se fracciona en virtud de la selección. Todo lo externo y fortuito escapa de él, haciéndole  perder su autenticidad vital. Ya no se trata de un fenómeno real. sino más bien, de un esquema del mismo. Y a un esquema no se le da crédito: está privado de poder persuasivo.
Surge ante  el  artista una nueva tarea: la de comunicar fuerza de convicción artística, veracidad, al material escogido. Ha de  reinterpretarlo con espíritu, ha de enriquecerlo con el vigor de su imaginación, ha de introducir con él nuevas conexiones y nuevos condicionamientos. Recreando un cuadro íntergro, funde de nuevo los diversos rasgos del fenómeno. Las imágenes del arte no constituyen una copia de un fenómeno de la vida: son hechos nuevos, creados por la fantasía del artista.
La comedia humana de Balzac, es una historia verídica de muchos años de vida de la sociedad francesa. El propio autor decía que su novela había sido escrita por "Doña Historia de Francia", de la que él se proclamaba, en broma, secretario particular...Miles de personas se reconocían a sí mismo en los personajes de la Comedia humana, aunque todos ellos eran creación de Balzac: se parecían a sus prototipos, mas no eran su copia. ¿ Y las imágenes de Gogol? Decía Belinski que ni Pliushkin ni Jletakov existieron realmente, pero eran semejantes a sus prototipos. Lo mismo sucede con toda imagen realista, Esnotorionque las películas Paisa y Roma, cuidad abierta de Rossellini; Queimada, de Pontecorvo, y La Joven Guardia, de Guerasimov, se basan en hechos y acontecimientos reales, pero éstos, ni que decir tiene, no son idénticos a las imágenes creadas por los autores de dichos filmes.



La imaginación del artista, que transforma los hechos de la vida real, creando imágenes artísticas basadas en hechos y en situaciones reales, desempeña un papel extraordinario en el arte (S. Rubinstein definió así el concepto "imaginación": "La imaginación es un vuelo que parte de la experiencia pasada, la transformación de una cosa dada y la creación, a base de ella, de nuevas imágenes que son a un tiempo productos de la actividad creadora del hombre y propios para ella"). ¿ No contradice todo esto a la conocida tesis de Chernishevski de que el arte reproduce la vida en formas de propia vida? No hay contradicción alguna. La idea de  Chernishevski  consiste tan sólo en establecer la verdad de que las imágenes artísticas, al igual que los fenómenos mismo de la vida, se distinguen por su carácter sensorial concreto, por su irrepetible determinación individual. Mas  de esto  no se infiere, ni mucho menos, que la imagen realista  haya de conservar forzosamente la verosimilitud externa de la vida. En algunas artes (verbigracia, en ciertos géneros de la música), semejante verosimiltud está descartada por la propia índole de estos tipos de arte, pero la fórmula de Chernishevski,  en el  sentido indicado más arriba, mantiene su vigencia.

Naturalmente, los personajes de los cuentos populares, imágenes fantásticas y muchas del arte romántico, no pueden aparecer en formas de verosimiltud vital directa. Es más: los artistas con frecuencia se apartan conciente y deliberadamente de la verosimiltud externa. Citemos, a modo de ejemplo, los grotescos de Goya o las quimeras de la Catedral de Nuestra Señora de París. No menos significativa es,  a este respecto, la renuncia a la verosimiltud en Garantúa y Pantagruel, de Rabelais. En estos casos no se siguen las formas  ni las situaciones de la vida real, y sin embargo, la tesis del reflejo de la existencia misma no está en contradicción con los ejemplos aducidos.

La imágen artística puede ser realista tanto si se conserva la verosimiltud externa como si se renuncia a ella. Pero el reflejo de la vida permanece siempre, aunque sea en la expresión específica de cada tipo o género del arte. Sin embargo, como hemos señalado más arriba, esta tesís no ha de interpretarse en un sentido vulgar, sino únicamente como un reconocimiento de la similtud de ciertos aspectos de la magen concreto sensorial con los fenómenos del mundo real.

La fuerza y el grado de la influencia del arte en el hombre dependen, en parte considerable, de la brillantez  y de la individualidad de la imagen artística, piedra de toque del talento de su creador. Por el contrario, ningún esquema abstracto, ningún principio en boga o, como decían Engels y Marx, nigún "portavoz de ideas" serán capaces de conmover auténticamente el alma humana ni de encender y cautivar los corazones de los  hombres. "Lo individual en literatura, escribe el académico Mijail Jrapchenko, no es un complemento ni una adición a lo objetivo, no es una salsa refinada que  se añade a algo más substancial, sino un modo de captación estética de la vida, que permmite estudiar el mundo en su policromía real, en su relación con el hombre." Esta es una tesis aplicable a cualquier arte. La individualización constituye un poderoso medio de superar el esquematismo, la retórica y la ilustratividad en el arte.



Engels y Marx , en cartas a Ferdinand Lassalle con motivo de su tragedia Franz von Sickingen, señalaban que los caracteres, en una producción artística, han de ser netamente delineados, deslindados y contrastados los unos con los otros, que la personalidad del protagoninista no debe diluirse en el principio y que ha de ser trazada con viveza y claridad. Veían el defecto capital  de aquella tragedia en el hecho de que Lassalle la había escrito, principalmente, " a la manera de Schiller, convirtiendo a los individuos en simple portavoces del espíritu de la época". Particularmente Engels y Marx consideraban como máxima expresión del fracaso artístico  de Lassalle el que uno de los personajes de la tragedia(Hulten) representara tan sólo la "exaltación", mientras que,  a juicio de Marx, había que presentarlo como hombre extraordinariamente dotado e ingenioso, como era en la realidad. De haberlo presentado así, Hutten no habría parecido un razonador fastidioso, sino un hombre vivo, con cualidades reales e interesantes.

Quiere decirse que Engels y Marx no exigían al artista "schillerización", sino  "shakespearización", o sea: presentar a los personajes con viveza, con precisión individual, con autonomía de movimiento. En una carta a Minna Kautsky, Engels, refiriéndose a la "exactitud de la individualización" en las obras artísticas, escribía: " Cada personaje es un tipo, pero, al mismo tiempo, es un individuo plenamente definido; es "este", como diría Hegel". "Este", dicho de otro modo, significa un individuo vivo, un hombre determinado, fácil de distinguir entre los demás por sus rasgos carácteristicos privativos.



Hegel tenía en alto aprecio a Shakespeare y a Goethe por haber creado éstos caracteres pletóricos de vida, mientras que criticaba a los dramaturgos de su tiempo y a la vieja dramaturgia francesa porque  " se contentaban más bien con representantes  formales y abstractos de tipos y pasiones generales que con individuos auténticamente vivos". La limitación de talento artístico lleva irremisiblemente al esquematismo en la representación de los personajes, a la imprecisión de sus características. En tales obras todos los personajes resultan, en cierto modo, parecidos entre sí, y hasta podrían emigrar de una obra a otra sin sensible menoscabado de las mismas.

"Fijaos en Balzac, escribió Belinski. Hay que ver cuánto escribió, y, sin embargo, ¿hay en sus novelas aunque sólo sea un carácter o un personaje que se parezca en algo a otro? i Qué arte tan sublime es el de dibujar los caracteres con todos los matices de su individualidad!" En esto era maestro Tolstoi. En su  novela La Guerra y la paz aparecen alrededor de quinientos  cincuenta personajes, y cada uno de ellos constituye una individualidad irrepetible. En cada carta a Inés Armand, decía Lenin que, en la novela y esta tesis puede aplicarse al arteen general, "todo el quid radica en la situación individual, en el análisis de los caracteres y de la psique de los tipos". Un mismo tipo, una misma esencia social pueden ser artísticamente expresados como los caracteres más diversos.
Sholojov creó, en Campos roturados, las imágenes de Davidov y de Nagulnov, muy tipicas, pero muy brillantes por su irrepetibilidad. Son hombres de la misma esencia, con un mismo propósito y una misma vocación. Pero el artista los  dotó de cualidades concretas privativas de cada cual: cada uno tiene su carácter, sus costumbres, sus modales, sus inclinaciones, su figura, su estatura, su color de ojos.etcétera. Y aunque Davidov y Nagulnov viven en la novela una misma existencia, cada uno de ellos es, realmente, "este", sin que sea posible confundirlos. El lector los distingue fácilmente por los signos más pequeños. Y como los protagonistas de la obra no son máscaras sociales, sino  como los protagonistas de la obra no son máscaras sociales, sino hombres vivos, producen fuerte impresión; se les comprende y se les recuerda fácilmente, entran firmemente en el mundo espiritual del lector.
No existe una imagen realista plena al margen de la precisión individual; pero, según consignamos más arriba, el crear algo artísticamente concreto no constituye el objetivo propio de la creación. La imagen realista, en su forma individual, lleva en sí una generalización de los fenómenos de la vida, cuya esencia interna revela; expresa los rasgos inherente a grupos sociales enteros, a clases y a pueblos. La imagen artítica no se limita a representar acontecimientos, sino que  descubre la naturaleza de los fenómenos. En cada uno de éstos alienta su propia vida, pero todos tienen raíces comunes con corrientes análogas de otra vida, aunque estén expresadas en formas individuales distintas. Es misión del artista decubrir estas raíces.
En el arte realista, el procedimiento para generalizar es la tipización. Belinski veía la esencia de la tipización en el hecho de convertir al personaje de una obra en representante de una multitud de hombres del mismo género. Consideraba  que las imágenes típicas se relacionan con los fenómenos de la vida como los géneros a las especiess: en cada tipo se concentran los signos  de muchos fenómenos. Ya hemos dicho que, en el arte, lo individual se distingue de los hechos de la propia vida en que  se reproduce la vida enriquecida por la fantasía del artista. Pero hay más: lo individual es un hecho de la vida en cierto modo "corregido" por  el artista de suerte que los pormenores inútiles no  obstaculicen la  comprensión de lo básico y esncial. En lo individual se revela lo general. Cualquier imagen artística reúne lo general y esencial en lo particular e individual. Esta concentración es la  que forma  el tipo. Lo típico en el arte constituye  la unidad de la  generalización y de la individualización. La propia forma concreta, individual, de los hechos de la vida en representaciones artísticas pasa a ser otra: al abarcar la generalización, adquiere una peculiaridad irrepetible y una brillantez muy expresiva.
Ver la eternidad en un instante,
El mundo enorme, en un grano de arena,
En un puñado, lo infinito,
Y el cielo, en la corola de una flor. (william Blake)
¿Cuales son, no obstante, las posibles vías de la tipización artística? Aunque la vida, por regla general, no proporciona al artista un material acabado, susceptible de ser incluido en una obra sin necesidad de una reelaboración artística, no por ello ha de entenderse que la traslación directa de fragmentos de la vida al arte está descartada en general. Algunas artes, por su propia naturaleza, son  documentales y, por consiguiente, no sólo se admite, sino que se presupone como indispensable la reproducción , de la vida en sus reales manifestaciones directas. Nos referimos al cine documental, a la fotografía artística, a la crónica literaria o a las memorias que se basan en la reproducción directa de hechos reales. Estas artes crean con sus procedimientos especiales, generalizaciones profundas, expresan escenas típicas de la vida y se distinguen por la gran fuerza de su influjo. Así, El facismo corriente, la película de Mijail Romm, es una investigación artística de la psicología del, una revelación de sus causas y cosecuencias y una impacable condena contra él, constituye un  testimonio convencente de lo más arriba confirmamos.
Lo ducumental, en el arte, resulta eficaz cuando el artísta, con su aguda visión, es capaz de escoger los hechos y acontecimientos más aleccionadores, presentándolos en determinadas relaciones y nexos sujetos a la ley. Sucede a menudo a menudo que personas  carentes de una vista penetrante y un oído fino pasan por alto fenómenos interesantísimos. El artista se diferencia precisamente del que no lo es  por estar dotado de una aguda capacidad de percepción de lo interesante.
 

Skapa en gratis hemsida du också!
Surfa till Cybersite.se och skapa ett konto för att komma igång med en färdig hemsida direkt.